Capítulo 17.5: Ensenada De Nuevo y La Última Despedida de Solteros.

Fue un tour súper pesado. Al final les dije que ya me iba a retirar. Chance y fueron la última despedida de solteros que me aviento. Quince batos. Supongo que uno de ellos no vino. O yo era el dieciséis. 

Llegué temprano a la frontera a recogerlos. No había absolutamente nada de línea en la frontera. Se supone que los iba a ver a las 4 de la tarde, crucé como a las 3. No los vi hasta las 5:30 pm. El soltero ya estaba pedisimo. Empezó a tomar desde que se despertó en la mañana. Su hermano parecía tener todo bajo control. 

Eran siete gringos hindúes, un hindu con acento pesado de que se notaba que venía de la India, y los demás gringos güeros. Lo siento por la descripción tan generalizada, pero mis tours se mezclan entre todos. He hecho alrededor de 20 despedidas de solteros. Es imposible acordarme de todas las personas. Me acuerdo muy bien de Ted. El grupo de Ted estuvo super chingón. La historia de Ted viene más tarde.

El tour empezó en Norte Brewery. La vista del lugar y las cervezas siempre hace un buen comienzo y un buen spot para explicar lo grande que es la ciudad. Coordinar a 15 personas es una tarea difícil. 

El soltero me había pedido por e-mail que reservará el Misión 19. Pero estábamos en el centro, eran 15 y ya estaban super borrachos. Llevarlos a todos hasta Misión 19 era… podrías decir una Misión Imposible. 

Después de esa pendejada ya puedes tirar este libro a la basura.

Como ya andaban bien pedos, sugerí mejor ir a la Cevicheria Nais. Con la actitud que tenían no nos iban ni a recibir en Misión 19. El soltero le dio lana a unos mariachis para que lo siguieran por la calle tocando canciones tradicionales Mexicanas mientras bailaba y decía lo típico que dice un gringo “arriba arriba andale!”

Al entrar a la Cevichería pregunté por el gerente, vio quién era, vio que tenía un grupo gigante y en putiza armó una mesa de 16 en la parte de atrás. 

Nos gastamos más de mil dólares entre todos. Nos tomamos una botella y media de tequila. Se pidieron más de 20 de los smokey old fashions. Vi que varios también pidieron mezcalitas y cheves. Y todos pidieron un chingo de comida, tacos, tostadas, aguachiles y hasta un pulpo pacheco. 

Fue un festín de borrachos. El gerente regresó con la botella de tequila en la mano e hizo lo que hacen en los congales al soltero: le agarró la cabeza, le empino la botella de tequila, y le sacudió la cabeza. 

Después de eso, ya estábamos listos para el Hong Kong, ese congal maldito de locura. Hasta varios del grupo estuvieron de acuerdo, habían ido a congales en otras partes del mundo, pero nada como la locura del Hong Kong.

Fuck Hong Kong.

Esta bueno al principio… pero después se vuelve triste. Ya me harte. Fuck Hong Kong.

Pero si voy a estar ahí… pues voy a comer comida china. No puedes ir a Tijuana y no probar la comida china. Lo cual significa agarrarse una morra del Hong Kong. Después de acomodar a los batos en una mesa grande y ver que todos estaban bien, agarre una chica de las cientos que están ahí. Le compré tragos y me bailo encima. También me ayudó a que no se me perdiera mi grupo de turistas. Su nombre era Merlina.

¡JA! No mames. Merlina.

Pinche Merlina. Como todo un buen creepy pervertido, le pregunté su nombre real. En vez de esto, me enseñó fotos de sus hijos y de su novio gringo. Tenía solo veinte años y me dijo que ya estaba divorciada. Que la casaron a los dieciséis. Que es normal del pueblito en México del que venía casarse alrededor de los quince. Pero que ya era feliz divorciada. Estaba muy hermosa. Pero sus dos dientes de hasta adelante tenían un color amarillento. No estaban feos ni chuecos, solo de diferente color que todos los demás. Pero yo no puedo quejarme, mis dientes son un desmadre horrendo. 

El tour terminó como a la una de la mañana. Varios batos se querían quedar. Pero fueron las instrucciones del soltero y de su hermano que todos se regresarán en grupo juntos a la frontera. Tres estaban perdidos, los demás tenían hambre. Los lleve a los tacos de la Coahuila mientras intentaba encontrar a los perdidos. Era un desmadre, pero todo terminó bien y nadie se me perdió.

Caminamos a la frontera en esa oscuridad. El puente de la muerte (el Chaparral) tenía las luces tenebrosas que se prenden y se apagan. Pero éramos 16 cabrones y uno medía más de dos metros. Dudo que traten de asaltar 16 cabrones en grupo. 

Por cierto, el bato que medía más de dos metros se llevó a una chica al hotel. Me dijo que no pudo hacer nada porque la chica dijo que la tenía demasiado grande. Quería quejarse de ello, pero le dije que no se preocupara. Que lo único que le podían dar era un descuento o algo gratis después. 

Misión completa. Gané una buena feria y me dieron propina. Pero no mames, es super cansado. 

Después de tirarlos en la frontera, mi cartera estaba llena de dólares, se me antojó ir de regreso al Hong Kong y de vuelta con Merlina. Pero no. Mejor a otro lugar barato de mala muerte para calmarme e irme a casa. Ya había entrado al Río Verde antes y sabía que era un error entrar a ese lugar asqueroso lleno de drogas. Por alguna razón, me estaba llamando. Entre rápido y me salí al acordarme que tan horrendo era y que traía la cartera llena. Entonces fui al Nelson por una cheve y ya.

Después del Nelson camine a casa pero todavía quería party. Todavía quería ver que me daba la noche. El Villa García tenía show de drags y dije por qué no. Resulta que ese bar es como un Hong Kong pero para gays. Tantos batos me tiraron el pedo esa noche que hasta acepté que me compraran unas Tecate Lights. Había varias chicas trans hermosas en la esquina del bar. Pero también había muchas trans que no eran para nada pasables. 

En eso, flashean las luces y el DJ anuncia algo. De la parte de atrás salen 10 batos todos mamados en tanguita blanca y se ponen a bailar arriba de todos. Era un desvergue. Los gays tienen una vida sexual de locura y a veces me pongo celoso de ello. Pero no puedo. Mentí sobre mi nombre. Dije que me llamaba Charlie. Mentí de donde venía. Les dije que era Charlie de Texas. No le hable español a nadie. 

Por un par de horas fui gay Charlie de Texas. Y puedo decir felizmente que muchos gays me tiraron el pedo. Una pareja de gays mayores querían platicar conmigo y me invitaron más Tecates. Una transsexual se me quedaba viendo que llego a tirarme el pedo. Se puso a bailar arriba de mí pero se enojó cuando no la quise besar. Otros gays trataron de tirarme el pedo pero nada más me hice el difícil. 

Me sentí como la puta linda del lugar.


Este capítulo se supone que iba a ser sobre Ensenada y me fui de viaje hablando de despedidas de soltero y las locuras de Tijuana. No soy tan bueno en Ensenada como en Tijuana. No lo conozco tan bien. No llevó tours al Valle de Guadalupe porque hay mucha competencia y no lo conozco como ellos. Y cada vez que voy cambia. Aparte es muy caro. Y no sé mucho sobre el vino.

Si te invitan al Valle o tienes chance de ir… ni lo pienses. Lo mismo para Ensenada. Me encanta ir a ambas. Y quiero ir más seguido, está cerca de Tijuana. Aunque no sé mucho de Ensenada, acabé siendo guía de turistas un fin de semana. Sabía más de lo que sabían los gringos. También le mande mensajes a mi amigo Kelvin para que me sugiriera a donde ir. 

Antes de la boda, nos fuimos de despedida de solteros. Pero para nada la locura de los otros parties. Mi amigo no es de ir a congales. Nunca he ido en Ensenada, pero me han dicho que el París de Noche es el mejor.. Varios de los gringos si fueron esa noche, me contaron que no estaba ok pero para nada cerca de lo que es el Hong Kong.

En vez de ir a los congales, fuimos por tacos, caminamos por el centro, fuimos a la cantina Hussong’s por tradición. La cantina estaba atascada y todo lo de alrededor parecía lugares para turistas perdidos. 

El soltero quería algo tranquilo, un patio con cerveza artesanal. Kelvin me dijo que fuera a Distrito Barra Publica. Fue exactamente lo que quería el soltero. Después de unas cheves ahí, cada quién a su hotel para estar frescos para la boda.

¿Mi hotel? El soltero me rentó un Airbnb para mi y su hermano y para cualquier otra persona de la boda que necesitará lugar. Era justo a unas casas de la otra casa donde me quedé años antes. 

También era una casa muy grande pero no tan grande como la otra. Vista al mar pero no completa. Fácilmente se podían quedar unas 8 o más personas. Costó solo $150 dólares la noche. La primera noche, solo nos quedamos el hermano y yo. Al entrar a la casa nos dejaron una botella de vino con dos copas y una nota de que disfrutaramos la casa. Que romántico. 

No fue incomodo pero se me hizo un desperdicio de espacio. La segunda noche invitamos a los que habían pagado el hotel que cancelaran para que se quedaran en la casa después de la boda.

Ah.

Y la boda.

La boda fue trabajo para mi. También fui traductor en general de los invitados del novio que no hablaban español y los meseros ni la mayoría de los otros invitados hablaban inglés. Corrí por todos lados tomando fotos y ayudando en lo que pudiera. Cuando se me acabaron las pilas de mi flash y ya había tomado un chingo de fotos, deje de trabajar. Cansadisimo, me senté a tomar unas cheves.

Si, ya había tomado durante toda la boda. De hecho, soy mejor fotógrafo después de un par de cheves. No muchas porque luego hago muchos errores. Pero lo suficiente para que me valga madres y tomé fotos de todo sin pena.

No me acuerdo como sucedió pero me acuerdo haberle dicho, “are you sure want to do this?” Mientras pedía un Uber que me llevara a mi Airbnb. Y me acuerdo de haberla besado en la fiesta.

¿Quién era ella?

Bueno pues… la boda no tenía muchas mujeres bonitas. La más bonita de todas era la novia, su mamá y las más señoras. Y señora era. Pero aún así era muy atractiva. Si sumas boda + Ensenada + alcohol = un Ensenada adventure. 

Era una GILF por sus siglas en inglés (grandma I’ll fuck). Tenía más del doble de mi edad. Otra vez. No me acuerdo como sucedió. Pero me la lleve en el Uber conmigo al Airbnb y nos despertamos desnudos a lado uno del otro. Eso es todo lo que voy a decir. 

Los de la fiesta se enteraron. Me enteré que todos sabían porque de regreso a Tijuana los del carro me preguntaron cómo me fue con la señora. Como una leyenda de bodas. Y me reaseguro un dude que él también hubiera hecho lo mismo. 

Eso fue solo hace una semana. Todavía estoy en shock. 


Sorry, mom.

Hope you never read this but I’m sure you will.


Ahora a seguirle. Tengo mucho trabajo de fotografía. Por eso pienso retirar mis tours. Me está yendo bien con la fotografía. Y si este libro resulta en más lana, entonces si dejo de hacer tours. O chance y solo los hago ridículamente caros. 

Me gusta el dinero. No mucho. No tengo tanta ambición. Pero si para estar comodo. 

Mi siguiente tarea esta chingona. Es para la portada de la revista y trata de tacos. Voy a taquerías y restaurantes en Tijuana y San Diego, me regalan tacos, les tomo fotos y escribo sobre ello.

Eso es lo que voy hacer esta semana. Y luego más trabajo. Y acabar este libro.

Capítulo 18: Fuck Hollywood Pinche Tour Malo.

Estoy trabajando en traducir mi libro Tijuana Adventure: Confessions of a Tour Guide, encuéntralo en Inglés en Amazon.

En los siguientes días estaré posteando mi “draft” antes de finalizar el libro en Español y buscar a un publicista o agencia en México que quiera publicarlo para que se difunda por la República Mexicana. Si te gusta lo que escribo, también puedes apoyarme en mi Patreon.

Drone shot de Ensenada por @Matingas_

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