Aventuras en Tijuana – Capítulo 12: Un Intento Mierda de Escritor, Francés Trotamundos y Comiendo en el Hong Kong.

Capítulo 12: Un Intento Mierda de Escritor, Francés Trotamundos y Comiendo en el Hong Kong.

Tengo un dolor extraño en mi pierna derecha. Espero no sea consecuencia de mi dieta horrenda. Me alimento de tacos y hamburguesas. No es una dieta ideal.

Tengo un chingo de trabajo esta semana. No hice nada la semana pasada entonces deje que todas las chambas se me juntaran y ahora tengo que hacer todas de jalón. La historia que mandé no la han publicado. Tengo poca esperanza de que vayan hacerlo. No importa mucho. La historia no era muy buena. Las fotos me quedaron super bien pero el texto no.

Me gusta más tomar fotos que escribir hoy en día. Es más fácil. Y tengo varias chambas como fotógrafo esta semana. Va ser divertido.

En vez de trabajar, me fui de party 4 noches seguidas. Es tan fácil dejarte llevar por esta ciudad. No tenía planeado en irme de party para nada. El miércoles, la morra de pelo chino y con pequitas que mencioné en un capítulo anterior donde me dijo en inglés “choo are da lov of ma laif.” Ella. Ella me texteo que quiere verme. Ya se había ido de Tijuana, pero al parecer está de regreso. 

Se pinto el pelo de güera. Y ya no tiene 18 años, sino 24.

Pasaron cosas que no debieron haber pasado.

El jueves me contactó una morra para que le tomará fotos. Las cosas escalaron rápidamente.

Pasaron cosas que no debieron haber pasado.

Titititijuana (tudu du du duuuu). Al ritmo de Juan Gabriel. 

El viernes le cayeron unos amigos de San Diego y nos fuimos de bar en bar hasta que acabamos en un show de ska que no estuvo muy bueno.

El sábado le cayeron cuates chilangos con boletos para el partido de los Xolos contra Pumas. No eran boletos comunes, eran asientos en un palco privado. Incluía comida y bebidas gratis. Había pizza, alitas, tacos, nachos y otras botanas. Casi nada estaba bueno pero era comida gratis. No tenían más que Tecate Lights y Amstel Lights en el palco, pero de rescate tenían una botella de Black Label que me chute con mi cuate. 

De ahí el party continuó hasta las tres de la mañana. 

Titititijuana (tudu du du duuuu).


Dos cosas importantes sucedieron en mi vida que me convirtieron en escritor. Aunque hasta hoy en día no tengo idea de que hago. 

Primero fue conocer a Chad. Él me inspiró a escribir fuera de fútbol y tratar de que me publique la revista para la cual hoy en día trabajo. 

Lo otro fue conocer a Vincent, un francés que andaba viajando por el mundo.

Aparte de anunciar mis tours en Craigslist tenía mi cuenta de Couchsurfing. Mucha gente se quedó en mi departamento a través de esa página de internet. Ya no la uso, pero cuando recibía gente, practicaba mis tours. 

Vincent me mandó un mensaje pidiendo posada en mi sofá y también que le ayudara con un proyecto que se llamaba “You Make My Trip.” Básicamente viajaba por el mundo preguntándole al internet que debería de hacer en su estancia en cada ciudad.

En Tijuana estaba entre irse de party extremo toda la noche o investigar la vida de los migrantes y deportados situados en el bordo. 

El internet votó por la situación de los migrantes. Yo quería que ganara irnos de party extremo. Me funcionaba más para anunciar mis tours. 

Pero investigar la situación de los migrantes y ayudar a Vincent cambió mi vida. Vincent se quedó conmigo casi una semana. Después de una noche de muchos tequilas, Vincent conoció y se enamoró de mi amiga la Shappu. 

Su romance acabó en desastre años después pero eso no importa en esta historia. 

Lo que importa es que con Vincent y con Shappu exploramos el bordo y la Zona Norte. El lado oscuro de la moneda. Lo culero de Tijuana. La gente en el bordo inyectándose heroína o su cóctel de drogas a mediodía directo a la garganta o a cualquier vena funcional que encuentren. 

La Tijuana cruel y asquerosa. 

La Tijuana que por un rato me volví adicto a observar. La Nueva Pachanga.

Lo más bajo de bajo en estos rumbos del mundo. Como ver la muerte en la cara y simplemente darte la vuelta y seguir como si nada.

Tanta miseria. Tantas pinches drogas.

Sabía que tenía que escribir de lo que investigamos y por todo lo que pasamos. Ese fue mi primer intento mierda de escritor.

Mi artículo fue rechazado de inmediato.

No solo tenía muchos errores gramaticales y palabras mal escritas, era simplemente horrendo y aburrido. “Esto pasó y luego pasó aquello.”

Horrendo.

Escrituras de mierda.

El editor lo rechazó y me dijo que lo re-escribiera. Me tomó mucho tiempo escribirlo y no estaba feliz con el rechazo. Pensé que era bueno. 

No lo era.

Lo re-escribí pero no hice mucho. Le arregle los errores gramaticales y quite mucho contenido que no servía de nada.

Todavía era horrendo.

Sin detalles. Sin nada interesante.

Lo volvió a rechazar.

Me salí de la página de fútbol apostando a que la iba a hacer de escritor freelance y tours de Tijuana. Perdí la apuesta. 

Me rechazaron mi artículo y me estaba quedando sin dinero. Pero no necesitas mucho dinero para vivir en esta ciudad.

El editor ignoró todos mis emails y otros intentos de ser escritor. Le colmé la paciencia y cerró la puerta. 

Hice un par de tours gratuitos a través de Couchsurfing. Llegó otro francés trotamundo llamado Alec. También unos canadienses de Montreal que conocí en el Pasaje Rodríguez que estaban jugando ajedrez. 

Tijuana ha cambiado tanto y va a continuar cambiando.

Y Tijuana me cambió.

Me gusta decir que no soy escritor, simplemente Tijuana se escribe sola. Es casi trampa. Tijuana me convirtió en alguien mejor (chance). Tijuana convierte a la gente, pero no siempre a mejor. 


Los tours random me mantenían a flote por poquito. Unos dudes llamados Jesse y Max me pagaron bien por un tour. No recuerdo mucho más que traían un disfraz de plátano gigante que se lo llevaban a todos sus viajes.  He hecho tantos tours que es difícil acordarme de que paso en cada uno. Hicimos el tour básico de Tijuana, luego fuimos a Playas y de ahí regresamos a los bares en el centro. En ese entonces todavía no estaba la escena de cerveza artesanal o los restaurantes fancy que hay ahora. No había tantas opciones en mis tours. 

Lo que me acuerdo de este tour con Jesse y Max es que no acabamos en el Hong Kong, sino en la Malquerida. 

Como lo describí antes, la Malquerida no es tanto para turistas, es más barato y para locales. Las cheves están más baratas y se siente más como cantina burdel que como un high-end strip club. 

Jesse y Max escogieron chicas super operadas para invitarles tragos y que se sentarán arriba de ellos. Me dijeron que ellos pagaban por la que yo quisiera. Escogí una bonita y miniatura, pero no estaba interesada en el party que traíamos y se fue rápido. 

Ellos se estaban divirtiendo. Tuve que negociar con las chicas por ellos. 

Traductor mini-proxeneta. Así me ganaba la vida. Negociando entre gringos y putas.

Las chicas accedieron a que les daban blowjobs por $20 cada uno más el costo del cuarto privado. Cuando les dije el precio que les negocié se fueron de inmediato. 

Llegaron unos minutos después para contarme cómo les fue. A uno se la chuparon sin condón y al otro le pusieron esos condones culeros. Aunque uno estaba celoso de que lo hicieran usar condón, los dos estaban super contentos con la experiencia. 

De eso es lo que me acuerdo de el tour con Jesse y Max.

Y que me pagaron bien.

Me pagaron por tirar party y ser un mini-proxeneta.


Unos días después de ese tour, tuve un tour con un Canadiense que pensé que era un viejito pervertido. Después de darle el tour básico de la ciudad, descubrí que llevaba un poco más de un año de viudo. Por eso ya se daba libertad de pasear por el mundo haciendo lo que se le daba la gana.

Tenía propiedades en Jamaica y su propio negocio en Canadá. Sus dos hijos ya eran adultos casados. Decidió viajar por el mundo y acabó visitando Tijuana. 

La primera y única vez que he comido en el Hong Kong fue con este sujeto. Pidió un plato grande de camarones empanizados (en una cama de arroz).

Se quedó en el hotel de el Hong Kong (el Cascadas) y agarró la master suite aunque quería el penthouse. El cuarto estaba super limpio como si fuera un set porno (que describí antes). 

Después del tour básico fuimos al Hong Kong. Escogió a una chica flaquita que le gusto y empezó a comprarle todos los tragos que quisiera. 

Luego de un par de tragos, me dijo que yo también escogiera una chica. Fui a donde se ponen en filita por la rampa y me acerque a una nalgona. No me hizo caso entonces me acerque con la que estaba a un lado. 

Tan pronto llegamos a la mesa donde estaba el canadiense con su chica me brincó encima y me dijo “güerito que bueno que me escogiste qué te estaba viendo desde hace rato.”

La flaquita no estaba tan contenta con el viejo canadiense, pero si estaba feliz de que estaba invitando todo y le daba propina.

El canadiense me dio $100 dólares y me dijo que me quedara con las chicas y que me asegurará de que no se fuera su flaquita. Se fue a su cuarto a bañarse y arreglarse.

Se tardó más de media hora en regresar. No sé si se perdió en el hotel que a veces toma forma de laberinto. 

Nos quedamos con las chicas tomando y comiendo camarones. Y me puse a negociar con la flaquita para el canadiense.

Mi chica no pedía nada. Era feliz conmigo. Era feliz que le estabamos invitando todos los tragos que quisiera y dando propina. Parecía que estaba más cómoda conmigo que con cualquier otro pervertido del lugar. 

Pasó uno de esos sujetos que te empina la botella de tequila en la boca, te sacude la cabeza y luego te pide lana. En vez de empinarme la botella directo a la boca, se le ocurrió a mi chica que tomará el tequila de su cuerpo. El sujeto tiró tequila por su ombligo que escurrió por en medio de sus piernas y a mi boca. 

Que asco. Pero ya estaba pedo y haciendo cualquier pendejada. No me juzgues.

También, el tequila debería sanitizar y matar bacterias. ¿No? 

Eso me dije para hacerme sentir mejor.

La flaquita no era muy feliz. Pero el canadiense estaba dispuesto a pagar lo que fuera. Le ofreció $300 dólares para que se quedara con él un par de horas en su cuarto. Sin muchas ganas, aceptó la oferta. 

No estoy seguro que pasó después. El canadiense se fue con su chica a su master suite y me pagó por el tour. Me pagó más de lo que me habían pagado los demás. Mis tours empezaron a subir de valor. Aunque lo único que hacía era llevar gente a los burdeles, negociar y traducir por ellos. 

Cupido traductor mini-proxeneta. 

No es algo que quiero en mi curriculum.

Pero ahí está. Porque aquí estoy escribiendo sobre ello. Y así era cómo me gané la vida por un rato. 


Capítulo 13: Entrando por la Puerta Trasera. Cambios en el Tiempo.

Estoy trabajando en traducir mi libro Tijuana Adventure: Confessions of a Tour Guide, encuéntralo en Inglés en Amazon.

En los siguientes días estaré posteando mi “draft” antes de finalizar el libro en Español y buscar a un publicista o agencia en México que quiera publicarlo para que se difunda por la República Mexicana. Si te gusta lo que escribo, también puedes apoyarme en mi Patreon.

Then to my favorite bar

Back in the day with the Canadians I met in Pasaje Rodríguez over at what used to be Bar Chips.

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