Aventuras en Tijuana – Capítulo 11: Música y Nuevos Amigos

Es una locura como todo en mi vida puede cambiar rápidamente. La semana pasada fue super lenta y hoy estoy en chinga. Le piché muchas historias a mi editor y quiere que trabaje en todas. Muchos e-mails que responder de otros trabajos. Completamente diferentes mis semanas.

Y no soy solo yo el que puede cambiar rápidamente, la ciudad cambia a lo pendejo. Es la ciudad del cambio constante. Y eso cambia mis tours. Y también me cambia a mi.

Ya casi nunca hago despedidas de solteros. “Stag party” así le decían los irlandeses de mi último tour. Ya nunca llevo individuos solos a la Zona Norte como con Rudy.

Mi último tour no fue un verdadero tour. Se sintió más como un trabajo real. Fue un trabajo real. Los irlandeses me encontraron por internet y me contrataron por dos días para ayudarlos con todo lo relacionado a Tijuana y la frontera. Cubrimos mucho territorio en solo dos días. Los ayude con las entrevistas con abogados y profesores. Los ayude a traducir. Los ayude a navegar por toda la ciudad.

Agarramos muy buen material. 

Las entrevistas y las tomas fueron excelentes. No es el reportaje ideal de Tijuana para mi. Mucho Trump. Mucha frontera. Mucho migrante y no lo suficiente Tijuana. El interés no era la ciudad de Tijuana, sino la crisis migratoria y el muro de Trump. Una vez que acabamos con todas las entrevistas, pudimos relajarnos y tomar un par de cervezas.

Nunca pensé que mis tours se volvieran periodísticos. Nunca pensé que iba a regresar a ser fotógrafo. Nunca pensé que iba a escribir tanto. O que iba ganar dinero escribiendo. 

Todavía puedo ganar más dinero, pero tengo que trabajar mucho más. La meta de este año era acabar este libro. 

El tour con los irlandeses ya terminó. Tengo tres chambas de fotografía que hacer esta semana. Y dos historias largas que escribir. Y lo más seguro una historia corta de cómo fue trabajar con los irlandeses. 

Tengo mucha hambre. Y tengo que ponerme a trabajar. Pero aquí vamos.


Ya tenía mi propio departamento. Ya tenía un nuevo roommate que casi nunca estaba en casa. Y cuando estaba en casa, nada más se iba de party. Y si coincidíamos, nos íbamos de party juntos. 

Mis días se volvieron rutina. 

Despertar cada mañana a las ocho, bañarme, ir a la oficina y desayunar en algún lado en el camino. 

Regresar en la tarde después del trabajo, abrir una caguama, seguir trabajando desde casa en los partidos de fútbol de la noche. 

Repetir el siguiente día. 

Y el siguiente.

Me semi-enamoré de Rosy, una chica que era amiga de mi roommate. Rosy me dijo que pensaba que era gay porque vivía con Ricardo.

No tenía idea de que Ricardo era gay.

Es gay. Nunca me lo ha dicho en la cara. Nunca hemos hablado de ello. Todavía lo veo de vez en cuando y nos tomamos unas caguamas. No creo que quiera hablar de ello. 

Rosy estaba todavía enamorada de su ex. Nuestra relación se acabó tan pronto como empezó. 

Y luego lo conocí a él.

Él.

Mi maestro-sensei de escribir.

El que lo más seguro va a tener que editar este desmadre de texto.


Estoy llegando al final de mis historietas del pasado, ya que estoy llegando a mi vida presente. El texto cambiará de lo que paso a lo que está pasando.


Conocí al sensei Chad en un show de música en el Mous Tache. Esa era mi vida los fines de semana. Ir a shows en el Mous Tache o en otras partes de la ciudad. 

Chad parecía como un Santa Claus joven. Muy alemán con ojos azules, güero y panzón. Tenía una caguama en la mano y medio cigarro pegado a su boca con su pinche sonrisa de travieso.

Chad no se acuerda de la noche que nos conocimos. Se acuerda de una noche que sucedió semanas después.

Esa noche me dijo que era escritor. Luego me dijo cuánto ganaba por cada artículo escrito. No me dijo que estaba escribiendo portadas o que tenía sus propias columnas, no todos los escritores ganan tanto. 

También llevaba varios años escribiendo para la revista.

Fue ahí cuando perdí el interés de trabajar para una página de fútbol. Ya me había cansado de la chamba y de la rutina. Aparte, Chad ganaba lo que yo ganaba en un mes con un artículo.

No había mucho turismo, entonces no hacía mucho con Tijuana Adventure. Casi no agarraba clientes.

Solo iba a muchos shows con bandas de todo el mundo. Después de los shows los llevaba a turistear la ciudad y los ayudaba con lo que necesitaran. 

Pensé que podía ser guía de turistas para bandas que andaban de tour. Pero pendejamente no me di cuenta que las bandas nunca tienen dinero. Con esos tours nunca gané dinero pero me hacía amigos de muchas bandas. 

Esa es la noche que Chad recuerda. Cuando vinieron de Los Ángeles Mothers of Gut y HABITS.

Dudo que las bandas sigan existiendo. Pero fueron geniales.

HABITS era un vato loco llamado Dustin tocando sintetizadores. Dustin se subía a los amplificadores y bocinas como chango y se ponía a cantar cosas raras con distorsión mientras su baterista tocaba poliritmos y tocaba sus propios sintetizadores y teclados. 

El genio detrás de Mothers of Gut era Aaron. Su banda estaba de locos. El baterista tenía el cuerpo de un sayayin mezclado con la flacura venosa de los brazos llenos de heroína de Iggy Pop. Le pegaba a su batería con tantos huevos. El guitarrista tenía el pelo hasta las nalgas y se parecía un poco al Dustin de HABITS. El bajista no tenía varios de sus dientes frontales. 

En la tercera canción, el bajista de Mothers of Gut se resbaló del escenario y rompió la cabeza de su bajo. Se acabó el show. Casi ni había mucha gente de todas maneras.

Las bandas y la poca gente que fue al show fuimos a la Zona Norte. No recuerdo mucho de lo que hicimos aparte de comer tacos y pasearnos. Me acuerdo que el baterista loco no tenía ni una identificación y tampoco tenía zapatos. Cruzó la frontera sin ningún tipo de identificación y también dejó sus zapatos. 

También existe una foto del bajista sin sus dientes con una de las prostitutas de el Hong Kong.

Esa noche las bandas se quedaron en el suelo del departamento de Chad. Y yo me hice amigo de Chad. Una amistad que cambió mi vida.

Semanas después, le di a un extraño que conocí en el Café Diógenes el disco que me regaló Mothers of Gut. Ese extraño amo el CD. Y así desarrolle otra amistad, esta vez con Danger Dave. 

Éramos Chad, Danger Dave, y el Pachangas Matt.

El año de Rumble Fest.

Es lo que viene en el siguiente capítulo.

Pero no antes de explicar muchos otros desmadres de ese año.

Capítulo 12: Un Intento Mierda de Escritor, Francés Trotamundos y Comiendo en el Hong Kong.

Estoy trabajando en traducir mi libro Tijuana Adventure: Confessions of a Tour Guide, encuéntralo en Inglés en Amazon.

En los siguientes días estaré posteando mi “draft” antes de finalizar el libro en Español y buscar a un publicista o agencia en México que quiera publicarlo para que se difunda por la República Mexicana. Si te gusta lo que escribo, también puedes apoyarme en mi Patreon.

the XXX tour

El Bajista en el HK con una de las morras que estaban en el show. Foto de foto muy vieja.

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