Aventuras en Tijuana – Capítulo 10: Nuevo Departamento y Zona Norte con Nuevo Roommate.

No he estado trabajando últimamente. Los días son lentos y largos. No me gusta porque solo gasto dinero y no tengo ingresos. 

Empecé a tomarle fotos a chicas bonitas posando para mi. Estoy de vuelta en el juego de la fotografía. Soy bueno para ello. Pero no sé si es para mí. Solo lo quiero hacer para ganar dinero. Realmente no me apasiona. Chance y puedo ganar lana tomándole fotos a mujeres bellas. Parece que puede haber dinero. 

Eso, y fotos de comida. Y fotoperiodismo. 

Puedo con lo que sea en foto. Y me estoy ganando una lana de fotoperiodista. Tengo que hacer una chamba en San Diego esta semana. Pero necesito mas chambas y más dinero. Apenas comienzo a tomarle fotos a mujeres bellas. No estoy seguro si voy por el camino correcto.

Nunca estoy seguro si voy por el camino correcto en la vida. 

Chance y nadie realmente lo sabe.

No he estado escribiendo mucho, pero por fin le envié una idea al editor. Voy a trabajar en ello esta semana. Escaparme de Tijuana por un rato. Necesito largarme de aquí.

Igual de como tuve que largarme de la Señorita Pálida Hortaliza. 

Eso estuvo de pinche miedo.


Me quedé en el mismo edificio culero en el centro de Tijuana. Nunca lo describí bien.

Es un edificio marrón oscuro, parece un poco como si fuera una cárcel, pero no tan culero como para ser una cárcel. Después de una reja negra de metal, entras por un pasillo estrecho y oscuro. El pasillo se abre a un patio chico donde están las escaleras de simple construcción de cemento y metal. 12 apartamentos en el edificio. Al que me mude con la Pálida Hortaliza estaba en el 3er (y último) piso. Le entraba una bonita luz y tenía un balcón pequeño en la parte de atrás con buena vista a la Calle 4ta. Tenía vecinos a los lados, pero realmente nunca los tope.

El departamento al que me mudé después del drama era el de enmedio de todo el edificio y justo enfrente de las escaleras principales. Se escuchaba a todos los vecinos. Quién entraba o quién salía.

En un lado, vivían unos mecánicos malhumorados que eran hermanos. Fumaban cigarros en el patio común y no te daban ni los buenos días. El otro vecino tenía un BMW bonito que lo parqueaba afuera de los depas. Me dijo que se dedicaba a la videografía. Llegué a ver su departamento y equipo y todavía grababa con las antiguas grabadoras de película. Había varias familias que eran muy calladas y no parecía que pertenecieran al centro de Tijuana. Y había un vecino cholo que era obvio que vendía drogas. Ya sabes. Es el centro.

Mi departamento parecía un cajoncito con dos cuartos. El balcón chico de la parte de atrás, en vez de tener buena vista, daba contra una pared de concreto. El balconcito más triste que puede existir. Era la misma vista la de la ventana de mi cuarto. Pared de cemento. 

No entraba nada de luz. Y estaba super sucio.

No tenía casi nada de muebles excepto mi computadora y mis cosas de cocina. Todavía no tenía internet y en mi nuevo cuarto, no alcanzaba a robarle el WiFi a nadie. 

Era una mierda de espacio. Pero era feliz.

Trabajaba en la oficina de lunes a viernes y ganaba $800 dólares al mes. La renta era $280 y los gastos eran mínimos. Todo iba bien, pero todavía podía ahorrar la mitad de la renta si conseguía un roommate.

No me tarde mucho en encontrar uno. Acababa de llegar a Tijuana y necesitaba un lugar donde quedarse. Lo conocí a través de mi amigo el Rudo. Los tope en una esquina y me presentó a su Ricardo de Mexicali. Todavía vivía en Mexicali y estaba en Tijuana los fines de semana. En vez de gastar en hoteles, me rento el cuarto. 

Ricardo me enseñó las joyas de la Zona Norte que no son Hong Kong. ¿Joyas? Digo, hoyos negros donde la vida se acaba.

Hasta este punto en el libro, solo he hablado del desmadre sexual que se arma en la Zona Norte. Ahora es tiempo de hablar de estos hoyos negros.

Introduciendo a la Nueva Pachanga. A solo unos pasos de el Hong Kong se encuentra este encantador lugar.

Ricardo me llevó por la Calle Primera para entrar a la Zona Norte en vez de el camino por el arco. Antes de esto, solo había entrado a la zona por el famoso arco.

Es un asco de área. Ya casi nunca caminó por ahí. Y a unas cuadras donde está la Carretera Internacional todo se vuelve peor. No caminen por ahí. No lo recomiendo. 

Vivo en el área y ni yo mismo me atrevo a cruzar ciertas calles. Hay demasiadas drogas en esta ciudad. 

Y a ese área me llevaba Ricardo. Caminando como si fuera el rey de la zona.

Detrás de las cortinas pesadas azules que apestan a tabaco te da la bienvenida el agradable olor de meados y amoníaco. Las ratas pasan por el suelo y por los hoyos del techo. Las caguamas te las venden más baratas que el Oxxo. Y Ricardo entró como si nada. Como si el lugar fuera una cantina normal. Como si no fuera el peor bar que pueda existir.

¡Ah! Los placeres de la Nueva Pachanga.

Aquí es donde llegan las prostitutas tristes. Las que ya están viejas y no ganan tanto como solían hacerlo. Se sientan en el bar y dejen que viejitos piratones les compren la cheve o el tequila. Es lo único que les queda en la vida.

Es un hoyo negro que te lleva a otra dimensión. A solo unos cuantos metros miles de turistas gastan dinero lujosamente rodeados de mujeres hermosas aventando dólares por doquier sin importarles más que su propio placer hedonista.

Y en la Nueva Pachanga recogen pesos del suelo para poder pagar por el siguiente trago. 

Boleros de zapatos entran y ofrecen sus servicios por una cheve o un tequila. 

Junkies drogadictos entran y salen a comprar su mercancía que venden en las esquinas oscuras del bar. 

Prostitutas viejas con cicatrices de la vida en el bar y hombres no pasables vestidas de mujer bailan en el tubo que está en medio del bar buscando a alguien les de un dólar. Normalmente, nadie los pela.  

Hay una de esas maquinitas tragamonedas que con 5 pesos te dan 5 pelotitas que se lanzan como pinball. Regularmente tienen el tema de soccer y esta maquinita te canta la canción del mundial ‘94 cada vez que te metes a apostar. Se supone que son ilegales. A nadie le importa. Siempre hay un empleado enanito pero super animado trapeando los pisos del bar. Si le das una propina de 5 pesos lo primero que hace es correr a la maquinita a desperdiciarlos en su mala suerte. 

De alguna manera, la rocola es fascinante. Tiene una colección ecléctica y extensiva de música de todo género (y muchísima banda). Las bocinas son de sorpresiva calidad especialmente al volumen al que las tienen y para ser un bar de mierda.  

En la pared hay posters antiguos de las Chivas de Guadalajara. Un chivo de caricatura pisoteando un águila en un campo de fútbol. Fotos y posters de las chivas de su era “La Prometedora” o más antiguo. 

Letreros mal escritos te informan los precios:

“2 Pasifico Caguama 50 pesos”

Ricardo le dio 20 pesos al bartender y pidió del tequila especial.

“Tequila el muerto, 10 pesos”

Así es. Tequila a 10 pesos. Eso es como medio dólar. Obviamente era un tequila del asco, pero a 10 pesos. Ricardo pidió un par más y unas caguamas. 

Las caguamas a precio más barato que la tiendita no saben bien. Saben quemadas. Pero al precio que te las dan, sientes que te las robas. La rocola también es barata. La pinche maquinita de fútbol se volvió mi adicción. Y la gente que llega a entrar a ese bar son personajes coloridos de todo tipo. 

El fin de la vida vive en ese bar.

Y me volví adicto a ese fin.

A ese asqueroso pero super interesante hoyo negro. Y caminar por todo lo heavy de la zonaja. 

Regresaba seguido por dos caguamas y a entretenerme con la maquinita de fútbol. 5 pesos por unos momentos de dopamina al ver las bolas rebotando a ver si caen en un buen lugar. Lo más seguro es que he perdido más de 300 pesos jugando esa maquinita. Pero valió la pena cada vez que me sentí ganador al meter 5 pesos y que me regresará 40 o más. Me gustaría regresar nada más para jugar esa pinche maquinita. 

También tienen una mesa de billar barata y está en buen estado. Un poco chueca y con partes jodidas. Pero también a 5 pesos por ronda. No vas a encontrar una mesa más barata. 

Hace mucho que no voy a la Nueva Pachanga. Me pregunto si todavía existe.

Hace mucho tiempo que no voy al Hong Kong. Eso sigue con todo.

En ese entonces, un compañero de trabajo que vivía en Los Ángeles se iba a mudar a Tijuana para unirse al equipo de escritores.

El pendejo de Tony. Un pocho que su sueño era ser escritor de fútbol. Ese pocho ahora es editor de otra página de fútbol o ya ni se que hace. Es un pendejo. Pero me acuerdo cuando lo lleve a que viviera la experiencia doble de la zonaja.

Pinche morro apenas cumplía 20 años. Y por que era ilegal y menos del otro lado, nunca llegó a entrar a un bar en su vida. ¿Te lo imaginas?

Claro que lo iba a llevar de party a la zona. Claro que el pendejo se había ido de party en California y había bebido.

Pero nunca en un bar. Y nunca a este estilo. 

Primera parada.

.

Hong Kong. O no me acuerdo si fue el Adelitas. 

O creo que fue el Adelitas. El Hong Kong es demasiado para un primerizo. El Adelitas también. Especialmente para un chamaco que nunca había entrado a un bar. Su primer bar y tiene mujeres hermosas semi-desnudas caminando a su alrededor. 

Miento. No me acuerdo tanto de la noche como me gustaría acordarme. Mi memoria puede ser una mierda. Y he estado yendo y trayendo gente a la Zona Norte por muchos años.

Tuvo que ser el Adelitas. El Hong Kong es demasiado estímulo. 

Recuerdo que le invito un trago a una chica pero no le fue bien y se decepcionó. De ahí si fuimos al Hong Kong. Clásico tour de la Zona Norte. Dólares mal gastados o bien gastados depende de cómo lo veas. Depende de cuanto dinero tengas. 

Yo no tenía mucho dinero y él tampoco. No duramos mucho en el Hong Kong.

Era temprano en la tarde, no habían dado ni las 3:00 pm y ya el chamaco había entrado al Adelitas y al Hong Kong.

Tiempo de ir a la Nueva Pachanga para que reciba un balde de agua fría de la realidad de la ciudad. Ahí el Tony no dejaba de ver una de las prostitutas viejas bailando en el tubo. La ruca se acercó, levantó la falda y le pidió un dólar. Tony reaccionó con cara de asco. “Si no me vas a pagar no me veas pinche cerdo,” dijo la ruca y escupió en el suelo cerca de donde estaba Tony. 

——–

Esa es la experiencia de la Zona Norte. La verdadera experiencia. Lo bueno y lo malo. De un palacio sexual a un hoyo negro infestado de ratas. 

Si no ves ambos, no los estás haciendo bien.

Y detrás de cada cortina de cada bar de la Zona Norte hay una sorpresa. Las catafixias de Chabelo pero a lo morboso y peligroso. Escoge tu catafixia. Te puedes llevar un bar vació con putas tristes y drogadictos o puedes correr suerte y encontrar un bar con mujeres hermosas disponibles para ti. 

El Club Playboy siempre está lleno de asiáticos por alguna razón. 

Zona Norte.

Simplemente piérdete en ella. A cualquier hora del día o de noche. Son alrededor de las 11 a.m. mientras escribo esto y tengo la posibilidad de ir a perderme. Buscar una catafixia y a ver qué sucede. La zonaja nunca duerme. 

Es una garantía de que el Hong Kong está con todo. Igual el Adelitas. No importa a cualquier hora o que sea Navidad, esos dos lugares nunca descansan. 

El resto de las catafixias quién vergas sabe. Un putamadral de chingaderas de seguro. Solía ser curioso y entraba a todas las catafixias. Pero ya no.

Salir de el Hong Kong es de lo más difícil. O solía ser difícil para mi. Hay demasiadas mujeres hermosas y es hipnotizante, te jala de regreso y nunca te quieres ir. 

Lo mejor es despabilarse y no caer en tentación. Y qué mejor manera de despabilarse que regresar a la triste realidad de la Zonaja.

Mierda. Me hablan del trabajo. Hasta aquí dejaré esto. 

Capítulo 10.5: Rudy, el Italiano de Nueva York que decía que Tijuana era la República Dominicana mezclada con Brooklyn de los 80s.

Estoy trabajando en traducir mi libro Tijuana Adventure: Confessions of a Tour Guide, encuéntralo en Inglés en Amazon.

En los siguientes días estaré posteando mi “draft” antes de finalizar el libro en Español y buscar a un publicista o agencia en México que quiera publicarlo para que se difunda por la República Mexicana. Si te gusta lo que escribo, también puedes apoyarme en mi Patreon.

Foto por: @Matingas_

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