Aventuras en Tijuana – Capítulo 7.5: Hong Kong con Psycho. La Tijuana Adventure parte 2.

Capítulo 7.5: Hong Kong con Psycho. La Tijuana Adventure parte 2.

Hice lo que tenía que hacer, me puse a trabajar, y después me distraje a propósito por que no quiero escribir lo que estoy apunto de escribir.

Ni es tan malo. Esto fue hace años. Tenía 26 años de edad y estaba viviendo la vida a su máximo esplendor sin consecuencias.


Entramos al Hong Kong ya bien pedos y algo pachecos alrededor de las 2 de la mañana en un martes. No estaba tan activo como lo está en los fines de semana, pero todavía hay muchas mujeres semidesnudas caminando por todos lados. Y esto fue hace mucho, ahora ya es más un palacio total de depravidades sexuales que lo era antes.

Antes de encontrar donde sentarnos, la Psycho empezó a saludar a varias chicas. Al parecer, muchas eran sus amigas y vecinas pero no sabía que estaban trabajando en ese momento. 

Pidió una cubeta de cheves y me dio $20 dólares.

“Esperame, ya vuelvo,” y se fue.

La cubeta llegó y el mesero me pidió los $40 dólares de la cubeta. No encontraba a la Psycho, entonces puse los $20 dólares que me dio y los $20 dólares que me quedaban. 

Me chingue la primera cheve de diez solo en el Hong Kong y sin ningún otro dolar que gastar. Trate de no voltear hacía ni un lado porque bien sabes que si te cachan viéndolas, se te van a acercar a pedirte dinero.

No puedes voltear hacía ni un lado.

Demasiado estímulo por doquier.

Ya me harte tanto de ello.

Por ahora…

Segunda cheve. Me estoy empedando cabrón. Ya ni quiero pistear, pero aquí sigo. La cubeta todavía tiene muchas cheves y ya me gasté el dinero. Me la voy a tratar de acabar. 

Chingue su. Tercera cheve. Me empecé a aburrir.

Se sintió como una eternidad, pero regresó la Psycho. Saco $400 dólares de su bolsa. Le dio la mitad al mesero y le dijo que lo cambiara por billetes de uno. Cuando regresó, me dio sin contar un bonche de billetes y me dijo “quiero que te los gastes en mis amigas.” 

Así es…

Mi suerte mejoró al instante. La Psycho me dio dinero para gastar. Le decía a sus amigas que le cayeran por donde estabamos. Me besaba a mi. La besaba a ella. Nos besabamos entre todos. Fue… algo… mágico? 

Pero espera.

¡Hay mas!

¡Mucho más!

…..

I’m sorry, mom.


Nos tardamos menos de una hora en gastarnos los dólares. Bese y toque a muchas mujeres mientras besaba y tocaba a la Psycho. Y ellas me hicieron lo mismo a mi. 

Los meseros nos trataron como si fuéramos realeza. La Psycho les pidió que cambiaran más dólares y pidió otra cubeta. 

Los meseros no tenían idea que la Psycho era stripper, no de el Hong Kong, pero de él Adelitas. Estaba en ropa normal: Jeans, tenis, una camisa normal, y casi nada de maquillaje. 

Me volvió a dar un puño de billetes. La cubeta de cheves ni la pelamos. Solo fue ordenada para tener algo en la mesa. Y en ese punto se le ocurrió que era tiempo de subirse al escenario.

A los meseros no les importó. De hecho, a veces animan a que las clientas lo hagan. Las chicas obvio la dejaron y le echaron porras. Empezó a desnudarse mientras bailaba striptease en frente de mí y de la poca audiencia de martes en la madrugada.

Yo le ayudé a que se quitara los jeans. Y le empecé a aventar los dólares que ella misma me dio. La deje en calzones, la empecé a tocar, y le seguí dando dólares mientras bailaba para todos. 

Luego regreso a mi y me quito la playera. De repente me jalo hacia el escenario. 

Ahí va mi secreto.

Me cogí una morra en el escenario de el Hong Kong. No fue un completo cojidon, pero si un bajate los pantalones y metemela rápido.

El Hong Kong no estaba tan animado, eran solo los meseros, unos clientes que estaban ocupados con sus propias mujeres, y más mujeres sin nada que hacer. 

No acabamos, de hecho fue menos que eso. Estaba prácticamente desnudo en el escenario pero con los boxers todavía puestos. No sé si me dijeron que nos teníamos que bajar o tuve un momento de “¿que vergas estás haciendo?” Pero de repente ya estaba a lado de el escenario agarrando mi ropa y ella hacía lo mismo. 

Las otras chicas que se subieron al escenario recogieron los dólares que yo y otros le aventaron y se los dieron. 

Y aún así todavía tenía más dinero.

Después de eso, los meseros todavía nos querían tratar mejor. Nos llevaron a su area “vip” donde dijeron que podíamos traer más chicas y seguir con la fiesta. Yo nada más la vi a ella y ella se rió y dijo no gracias.

Luego nos llevaron a otra área privada, más chico pero con jacuzzi y regadera y cama de esas como escenario de porno. Y había una tele con porno.  Otra vez fue un no gracias.

Los meseros volvieron a tratar de sacarnos mas dinero, dando más promesas de experiencias VIP champaña y más ofertas hedonistas. Creo que ellos pensaba que yo era el de la lana, porque los meseros me ofrecían las cosas a mi y yo la veía a ella como “¿que hacemos?” 

Dijo que no queríamos nada y regresamos al área principal. Donde nos esperaba la cubeta y sus amigas. 

No creo que nos acabamos la cubeta cuando dijo que era tiempo de ir a comer tacos. Me dio el cambio que tenía en la mano y sin pensarlo, lo puse en la bolsa derecha de mi hoodie verde.

Perdí ese hoodie verde, pero me gustaba un chingo. Era el hoodie perfecto, ligero por si no hace tanto frío pero a la vez un paro si si lo hace. 

Nos salimos bien pedos a la calle por tacos. Ya estaba casi amaneciendo y estábamos pedísimos. Creo que ella mucho más que yo. Yo tuve tiempo de bajarme la peda después de todo lo que pasó. 

Pidió tres tacos de adobada (al pastor para los que no son de Tijuana) con todo. En ese entonces yo era “vegetariano.” En ese entonces, también mi moral me decía que nunca iba a estar con una prostituta. Demasiado tarde para eso.

Todavía nunca he pagado por ello. Y creo que nunca lo haré. Entonces, supongo que que bien por mi moral. ¿No?

Estaba tan peda que se estaba comiendo el papel que le ponen a los tacos. La ayude a que a quitarle el papel para que no se lo tragara. Pero no. No le importaba. Se estaba comiendo el taco con todo y papel. 

Yo tenía mucha hambre. Entonces agarraba cachos de la carne que se le caía al plato. Muy cuidadosamente para agarrar cachos que no tengan guacamole. Hasta hoy en día, no me gusta esa madre verde.

Ser vegetariano me valió madres. Y pedí un par de tacos con todo pero sin guacamole. Casi me lo comí con papel y todo.

Saqué el cambio que me había dado que tenía en la bolsa derecha de ese hoodie verde que tanto extraño y le pague al taquero. Caminamos por la calle hacía su spot.

¿Su spot?

¡Oh si!

¡Hay más!

Te dije que iba a haber más.

Su spot era un cuarto en el Hotel Velario, un hotel cerca de la zona donde están todas las trabajadoras sexuales. ¡¿Y adivina que pasa en ese hotel?!

Es un hotel limpio y bonito para el estándar de la zona. Su cuarto estaba en el piso de abajo. Es un edificio raro, en vez de ir para arriba, es como un laberinto que va para abajo. Su cuarto era un cuarto limpio estándar de hotel bonito, excepto que vivía en ese cuarto. Recuerdo que en el buró a lado de la cama, por primera vez vi una identificación oficial (su IFE). Fuck. Por primera vez me enteré de su nombre real y que tenía 21 años. Yo pensé que era más vieja que yo… 

Abrió el closet y trató de abrir una caja fuerte que estaba dentro. Estaba muy borracha para abrirlo. Dejó su bolsa y todo el dinero extra que tenía arriba de la caja.

Después tuvimos sexo por horas. Por muchas horas. 

Estaba cansado y quería dormir. No me dejaba dormir. Ella solo quería coger y coger. 

Fue a otros cuartos de sus amigas para presumirles. Las otras chicas que viven ahí básicamente trabajan de lo mismo. Era como su premio. Se llevó un Gringuito al hotel. E invitaba a sus amigas a verme encuerado en su cama.

Aja…

Me daba un chingo de pena, pero a la vez me valía madres. Le decía a sus amigas cosas como “vean su verga, es casi perfecta.” Yo me cubría con la almohada y me dejaba inspeccionar. Más chicas venían a verme. Yo solía quería dormir. Pero cuando más voy a estar en esta situación. Ella quería seguir cogiendo. En algún punto se obsesionó por abrir su caja fuerte y no podía. 

Le marcó a la recepción para que le ayudarán con su caja fuerte. Un seguridad que la conocía entró al cuarto. Parecían ser buenos amigos. No podían resetear la contraseña de la caja fuerte que tuvieron que soldar para abrirla y le dijeron que le iban a traer otra caja fuerte.

Tenía más de $20,000 dólares en la caja. 

En algún punto si llegue a dormir. Porque cuando desperté, había varios Jumex y unos pastelitos Marinela y otras chingaderas del Oxxo. Cuando dormía, lo más seguro fue a la tiendita por desayuno. No tenía ni idea de que hora era. 

Dormí un poco más después de chingarme un Jumex y unos Pingüinos. Pero seguía tocándome y queriendo coger más. No se me podía ni parar. Le dije que me diera un par de horas. Necesitaba dormir.

No tengo idea que hora era cuando volví a despertar. Pero tan pronto me vio despertar me empezó a tocar y a chuparme la verga. Creo que fue la séptima vez cogiendo. Después de eso, salí del hotel. 


Y con eso regresamos al capítulo 1. 

Cuando salí de la Zona Norte después de la noche mas loca que he tenido en mi vida. Lo primero que hice fue llamarle a mi amigo el Brown. “Wey, no tienes ni idea que pinche noche me acabo de pasar.” Le dije algo así. 

Tijuana pasó. 

Mientras le platicaba mi noche y le decía que unas caguamas pronto, metí mi mano a la bolsa de ese hermoso hoodie para descubrir que tenía $37 dólares. 

Le dije que después le marcaba. 

Me di la vuelta y regresé al hotel. Al llegar al hotel, me di cuenta que no sabía más que su primer nombre y no sabía en qué cuarto estaba. No podía solo preguntar por su nombre a la que le dicen “Psycho.” También sentí algo de pena.

Me regrese a casa.

Le mandé un mensaje por Facebook diciendo que me quede con dinero suyo por accidente. Y le di las gracias por la noche loca. Me dijo que no me preocupara por el dinero, que luego le compraba unas cheves o algo. 

Pero esperen…

¡Todavía hay más!

Un mes después… 

Me mandó un mensaje de que estaba embarazada.

Capítulo 8: Puntos Bajos de la Vida

Estoy trabajando en traducir mi libro Tijuana Adventure: Confessions of a Tour Guide, encuéntralo en Inglés en Amazon.

En los siguientes días estaré posteando mi “draft” antes de finalizar el libro en Español y buscar a un publicista o agencia en México que quiera publicarlo para que se difunda por la República Mexicana. Si te gusta lo que escribo, también puedes apoyarme en mi Patreon.

Modelo es: @Valencia.No

Para más fotos así, seguir: @Baja_Boudoir

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