Aventuras en Tijuana – Capítulo 5: Mudándome a Tijuana, Primer Departamento y Primer Novia Tijuanense.

Capítulo 5: Mudándome a Tijuana, Primer Departamento y Primer Novia Tijuanense.

El editor de la revista que pública mis historias en San Diego me tiene trabajando en una historia de la SEMEFO en Tijuana. De cómo apesta a muerto. Nunca imaginé que de eso se iba a tratar mi vida en Tijuana años después de haberme mudado. Obsesionado con la ciudad. Constantemente escribiendo sobre ello. Y ganándome mi pan (y mis cheves) de esa manera. Pero al principio, la odiaba. 

Después de dejar mi trabajo como paparazzo en Los Ángeles. Si… De eso se trata otro libro que se escribió después de esté (Paparazzi Daze). Todo también esta en mi blog al que le digo “word vomit.” Tiendo a vomitar palabras y solo dejarme llevar cuando escribo. Por años escribí cosas como estas. Pero en inglés. Esta es mi página. Matingas.com. Ahí me puedes seguir si te gusta como vomito. Más de 600 posts de mi vida y más de 100 posts sobre cómo fue interactuar con celebridades.

Deje mi trabajo como paparazzo. Ya estaba cansado. Y me quitaron de la posición de staff a freelancer. Significaba que podía hacer más dinero, pero tenía que esforzarme el doble. Ya no quería trabajar haciendo eso, pero no sabía a qué más me podía dedicar. Fue mi primer trabajo real a los 21 años de edad. Estaba ganando buen dinero para realmente no entender el valor de dicho dinero. 

A los 25 fue cuando decidí dejarlo e irme de viaje por todo Estados Unidos. Cuando regrese a Los Ángeles me di cuenta que ya no quería vivir ahí. Y mucho menos quería continuar como paparazzo. 

Me largue a San Diego (Rancho PQ). Y después de ese desastre, me fui a Tijuana.

Me lleve todas mis cosas en dos viajes en mi carro “Eddie.” Retaque todas mis cosas en ese Mazda 2006 color gris y crucé la frontera. Mi tabla de surf, la iMac donde escribo todo esto, un escritorio chafa de IKEA, toda mi ropa, una caja de revistas donde aparecieron las fotos que tomé como paparazzi, y muchas otras chingaderas que siempre cargo conmigo a donde me vaya a mudar. 

Mi primer depa fue en la Colonia Cacho. Mi hermano tenía un amigo que su mamá era la dueña del edificio. El departamento de un cuarto me costaba $350 al mes. Mucho mejor que pagar $560 dólares por el cuartito donde viví brevemente en San Diego.

Esto estaba mucho mejor. Y todavía tenía bastantes ahorros, pero sin trabajo. Realmente no quería trabajar. 

Tuve varias entrevistas de chamba en San Diego. Me ofrecieron trabajo varias veces y me dijeron que debería estar a tal hora en tal lugar. 

Nunca fui. Eran chambas que no quería hacer. Es difícil cruzar la frontera a trabajos mierda. Especialmente cuando mi último trabajo era perseguir celebridades en Los Ángeles y ganar una buena feria haciéndolo. Sigue siendo difícil cruzar la frontera cuando me pagan por escribir desde casa. Y esto. Todo esto lo escribo sin saber si me va a pagar. Pero aquí estoy escribiendo.

Espero que me vaya a pagar…

Mis primeros meses fueron muy solitarios en Tijuana. Me la pasaba encerrado en mi departamento. Las primeras tres semanas esperando a que llegará el internet. Tocando guitarra en casa. Aburrido. Con miedo a Tijuana. Con miedo al vecindario donde estaba. Con miedo en general. Y muy solitario.

No conocía a nadie más que a mi concuño y a mi hermano. Mi hermano siempre estaba ocupado. Mi concuño era un estudiante de filosofía punk que le valía madres la vida y sin dinero. 

Así vive mucha gente en Tijuana. Sin dinero. Al limite. Solo con lo suficiente para comer el siguiente taco o tomar la siguiente cerveza.

Así fue como empecé a vivir en Tijuana…

Vendí mi carro para poder pagar la renta. 

Vendí mi carro por chingaderas que debería de dejar de pagar. Pagaba demasiado por mi plan de celular con Verizon Wireless que ni funcionaba bien en Tijuana pero estaba metido en un plan para quedarme con mi teléfono. Un Droid 2. De las primeras generaciones de smartphones. Todavía estaba pagando mis “student loans” mis deudas de estudiante. Pagaba por otras cosas que no debería de estar pagando cuando no estaba ganando dinero. 

Me gastaba más de $1,000 dólares al mes sin generar dinero. Siempre comía y tomaba afuera. Barato. Pero afuera. No necesitas mucho dinero en Tijuana. Con $1,000 al mes la armas.

Y vendí mi carro por $6,600.

Así fueron mis primeros seis meses en Tijuana. No hacía nada más que gastarme el dinero del carro vendido.

Me la pasaba en un café durante el día. Me la pasaba en shows de punk de noche o en el bar Chips. La mayor parte del tiempo deprimido. Muy deprimido. Sin saber que hacer de mi existencia. Sin trabajo. Sin esperanza. Solo quería beber.

Y luego la conocí a ella. En un show de punk.

A la Chita. Así le puse de apódo por BorraCHITA.

Los shows de punk me mantenían vivo en Tijuana. Me daba algo que hacer. La escena musical era única. Y por la influencia de mi concuño me hice amigo de muchas bandas tipo DFMK y San Pedro el Cortez. Eso no es decir mucho. Pero son semifamosos en Tijuana.

Fue en un show de DFMK cuando la conocí. 

Mis días los desperdiciabá en el Café Diógenes. Dos recientes graduados del programa de filosofía de la UABC decidieron abrir un café y librería que era un desmadre completo. Trabajaba ahí gratis porque no les alcanzaba para pagar empleados o pagar lo que fuera. Yo hacía burritos y trataba de venderlos. Y los ayudaba para que me dieran café y para tener un lugar donde estar.

No conocía a nadie…

No conocí a Chita ahí en el Diógenes, pero sí la conocí ahí. Ella también iba a la universidad y le gustaba la vibra del café. A todo el mundo le gustaba ese café… porque nadie pagaba por café. La gente iba al lugar a fumar mota.

El lugar no duró mucho. 

Fue en el show punk donde aterrizo en mi brazos y me vio a los ojos. Nunca he sido bueno con mujeres. Hasta hoy en día soy horrendo. Dejo que ellas vengan a mí en vez de yo ir a ellas.

Aterrizó en mis brazos y me miró a los ojos. Pero no pasó nada más. Fue el baterista de Calafia Puta que me dijo que la morra se quedó encantada conmigo después de que ya nos habíamos ido de el show. Y así conseguí su Facebook. No recuerdo nuestro primer beso. Tuvo que haber sido en otro show punk y lo más seguro estábamos bien pedos. 

No recuerdo mucho de mi relación aparte de que fue muy turbulenta y todos nos odiaban juntos. No hacíamos nada más que pelearnos. Luego nos emborrachábamos. Teníamos un sexo increíble (por lo menos para mi). Y luego nos volvíamos a pelear. 

Éramos un problema juntos. Yo estaba sin dirección y volviendo alcoholico. Ella estaba más deprimida que yo. 

Una vez llego a mi depa totalmente ahogada en alcohol, con su falda toda rota y con el maquillaje corrido. La deje pasar. Se metió a mi cuarto y sin decir casi nada se tiró a la cama y se quedó dormida. 

Le dije que no me podía hacer eso. No de tal manera. Pero siguío pasando.

Lo peor fue cuando se trajo una botella de Clonazepam. Se la trajo a mi depa y me lo presumío. Yo mantuve la mente abierta. Nos tomamos unas gotitas de clonas y empezamos a pistear y a pendejear. Realmente a pendejear. 

Me acuerdo de que Chita se puso a patinar en la cocina (en mi patineta) en calzones (o desnuda). Recuerdo que casi queme la cocina tratando de hacerme un sandwich de queso y tocino. Recuerdo que tomamos más gotas de clonas de lo que uno debería y también tomamos bastante alcohol. Recuerdo que en algún punto me dijo que se quería suicidar esa noche. Y quería tomarsé toda la botella de clona. 

Escondí la botella en el closet. 

Nos peleamos un rato.

Luego tuvimos sexo violento.

Y me quedé dormido.

Me desperté en algún punto de la madrugada para ir al baño. La encontré tirada a lado del excusado sangrando del labio con gotas de sangre en el escusado y en el suelo.

Me espanté, pero logré cargarla a la cama. Estaba viva porque estaba respirando, pero tenía el labio abierto y no la podía despertar. 

En el baño encontré la botella de clona vacía. No hice buen trabajo de esconderlo en el closet (estaba chaparra y simplemente la puse en el lugar más alto). 

Se trató de suicidar en mi departamento (o así pareció). 

Empecé a leer todo lo que pude en internet buscando que hacer hasta al amanecer. Le llamé a una ambulancia pero colgué antes de que contestaran. Me dio pánico tener que explicar qué hacía una mujer con el labio partido tirada en mi cama. 

Le mande un mensaje a un amigo doctor que me marcará lo mas pronto posible. Era una emergencia. Me llamo unos minutos después de mandarle el mensaje.

Le explique la situación y mi calmó de inmediato. Todo iba a estar bien. Ella iba a estar bien. 

Te extraño, Che. Me ayudaste mucho ese día. Te extraño todos los días. Mi amigo doctor murió unos años después…

Ese debía haber sido el fin con Chita, pero seguí saliendo con ella. 

Nuestra última pelea. La gota que derramó el vaso. Fue una super pendejada. Todos nos odiaban y nuestra relación era tóxica. Todo se volvía una pelea. Y esta fue la pelea más pendeja.

Estábamos jugando ajedrez y ella ganó con una maniobra excelente. Después de ganarme le dije que estaba incrédulo porque estaba seguro de que le estaba dando una putiza. Ya le había chingado a la reina y en general le iba ganando en piezas capturadas. Pero me hizo un jaque mate de genios y le dije que estaba super chingona su movida. Pero se quedó enojada porque le dije que yo tenía la ventaja. Le expliqué por qué tenía clara ventaja. Pero tercamente me dijo que ella siempre supo que tenía la ventaja. Le expliqué que normalmente el que tiene más piezas capturadas parece que lleva la ventaja (y llevaba muchas más). Pero dijo que ella siempre tenía la ventaja. Le pregunté si 8 era menos que 2 (o algo así que llevábamos en piezas). Y me dijo que dependía. No pude razonar matemática básica con ella y me enoje.

Y de ahí nos empezamos a pelear a lo idiota.

Me empezó a golpear y me acuerdo de retener mis manos atras de mi espalda para no reaccionar de tal manera. Pero le dije que se fuera de mi depa. Y la corrí.

Nunca volvimos a hablar.

La he visto varias veces en la ciudad. Pero no nos vemos a los ojos y nos ignoramos. 

Nunca volvimos a hablar. Pero lo siento Chita. Nunca quería que pasaran las cosas que pasaron o causarnos dolor. Fue malo para los dos.

Creo que es mejor pretender que no existimos.


Y no puedo pretender que no tengo trabajo que hacer. Le dije a mi editor que le iba a tener la historia lista para la siguiente semana. Ya hice las entrevistas y las traduje. Ahora solo necesito trabajarlo.

Y no quiero.

Quiero seguir escribiendo pendejadas de mi pasado en Tijuana.

Pero primero escribiré sobre el SEMEFO. Todos los detalles que me faltan. Acabar la historia. Ponerme a trabajar. 

Capítulo 6: Amigos de Los Ángeles Visitan. Guitarra Clásica y Primeros Tours.

Estoy trabajando en traducir mi libro Tijuana Adventure: Confessions of a Tour Guide, encuéntralo en Inglés en Amazon.

En los siguientes días estaré posteando mi “draft” antes de finalizar el libro en Español y buscar a un publicista o agencia en México que quiera publicarlo para que se difunda por la República Mexicana. Si te gusta lo que escribo, también puedes apoyarme en mi Patreon.

La de la foto obviamente no es Chita. Es Janeth la Sweet/Demon Petite 420. Pueden seguirla en su Instagram aquí.

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